¿Por qué no te atreves?

¿POR QUÉ NO TE ATREVES?

Diseminamos en exceso todo lo que nos pasa. Tendemos a mirar siempre la parte vacía del vaso. Planificamos erróneamente todo aquello que debemos sentir. Cuestionamos siempre si es el momento perfecto para dar ese primer  paso que tanto necesitamos.

Fingimos una felicidad que no sentimos, maquillamos nuestros errores por miedo a no ser aceptados, nos aferramos a personas que cortan nuestras alas. Vivimos desconectados de nuestros sentimientos, confiamos en la suerte torpemente.
Focalizamos toda nuestra energía en nuestros errores, tropiezos o decepciones olvidándonos de aquello que sí somos capaz de hacer bien. Tendemos a justificarnos, a pedir explicaciones, a buscar excusas. Nos pasamos la vida buscando eso que nos haga sentir especiales, culpamos a los demás de nuestros miedos.
Nos atormentamos con pensamientos que nos limitan, posponemos  esperando que llegue el momento perfecto, silenciamos nuestro instinto cada vez que nos anima a saltar. Nos convertimos en unos auténticos cobardes a la hora de apostar.

Hasta que llega ese día en el que simplemente te ATREVES y todo cambia, en el que no sabes muy bien por qué pero te sientes cargado de valor para dar un giro radical a tu existencia.

Y empiezas a creer que no hay mejor momento que el AHORA para salir de ese mundo que te encadena. Ese instante en el después de mucho tiempo todo encaja, en el que por fin aprendes a discriminar entre lo que es importante y lo que no.

En el que te sientes con las agallas necesarias para empezar a caminar aunque el destino sea incierto, aunque fuera llueva con fuerza. Para hacer las cosas con el alma, cumpliendo todas aquellas promesas que te habías hecho. Para escucharte con cariño silenciando las opiniones de los demás que tantas alas te han cortado.

Y decides dejar de lamentarte y pones todo tu empeño en ACTUAR. Valorando a la persona en la que te has convertido,  buscando las mejores alianzas,  estableciendo prioridades, creyendo en tu instinto. Cambiando de perspectiva, cerrando finales de forma agradecida, deshaciendo convencionalismos.
Ese momento en el que vuelven a entusiasmarte los inicios, en el que te sientes preparado para volver a bailar con la incertidumbre y te dejas llevar. Sin tener miedo a encontrarte, apretando los dientes cuando todo se complica, aceptando los malos tragos como parte de juego.
Y cuando te atreves aparece la magia y entiendes que la vida va de JUGÁRSELA.  Riéndote de tus defectos, comprobando tus límites, creyendo que no hay mejor manera de vivir que a máxima intensidad.

Fuente: http://sonialopeziglesias.blogspot.com

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